Sale & Pelletier
Jamie Salé y David Pelletier, pareja canadiense que logró todas las medallas que un patinador puede soñar en la mitad del tiempo que le lleva a la mayoría. Con un patinaje sobrio, elegante, decidido, artístico y atlético, podemos decir que pudieron conjugar todas las características que una buena dupla de este deporte debe tener para destacarse y ganar todo.
Entre 1998 y 2003, participaron de 27 eventos del ámbito amateur, logrando quedarse entre los tres primeros del podio en 25 de los mismos.
Jamie Salé nació en Alberta (Canadá) el 21 de abril de 1977 y comenzó a patinar a los tres años. Su primera pareja en el patín fue Jason Turner, con quien llegó a participar hasta en las Olimpíadas de 1994 (Lillehammer) y entrenó hasta ese mismo año, cuando decidieron separarse y seguir cada uno su camino. Jamie se cambió de categoría y comenzó su breve carrera como patinadora solista, compitiendo en los individuales femeninos. Aunque su talento era de público reconocimiento, no logró mayores resultados en las competencias en las que participó. En los Campeonatos Nacionales de 1998 quedó en el sexto puesto, después de haber patinado un programa largo con sólo un triple, de cinco que debía ejecutar. Ahora Salé debía decidir si continuar en los individuales o conseguir una nueva pareja y volver a la categoría que tantas alegrías le dio.
David Pelletier nació en Quebec, el 22 de Noviembre de 1974. También comenzó a entrenar desde chico y compitió tanto en parejas como en individuales masculinos. Su primer pareja fue Julie Laporte, con quien participó en campeonatos de “novicios” y juniors. En 1993 se separa de Julie y comienza una nueva etapa junto a Allison Gaylor. En los Campeonatos Nacionales de 1995 logran ejecutar perfectamente el programa largo y quedan en el equipo canadiense que irá a los Campeonatos Mundiales; allí sólo llegan al puesto número 15. De vuelta en casa, se preparan para entrenar para la nueva temporada, pero aún así, no lograron ningún resultado importante. Quizá por eso, Allison y David se separaron. Él formó pareja con una jovencita de 15 años (lo que hacía que fuera una dupla un tanto rara por la diferencia de edad) llamada Caroline Roy, con quien patinó hasta 1998.
Así, en 1998, tanto Jamie como David, estaban buscando nuevas parejas. Y se encontraron. La química funcionó enseguida y las invitaciones para participar en diferentes eventos no tardaron en llegar. Salé y Pelletier se perfilaba como un equipo fuerte y candidato a cualquier medalla.
Entre competencias y podios, llegó la oportunidad de competir en las Olimpíadas Salt Lake 2002 y con ella, uno de los desafíos más difíciles que la pareja tendría que superar. El primer día de la competencia todos los grupos patinaron el programa corto; Salé y Pelletier quedaron en el segundo lugar y en el primero quedaron los rusos Bereznhaya y Sikharulidze. Dos noches más tarde todos patinaron el programa largo y se produjo uno de los conflictos deportivos que cualquier olimpíada puede tener. Los rusos compitieron primero y ejecutaron una rutina casi perfecta; Jamie y David presentaron su programa “Love Story” con una expresión artística y una perfección atlética que no se había visto hasta el momento en esos juegos. El público gritaba, aplaudía y arrojaba flores a la pista, celebrando lo brindado por los canadienses. Los periodistas decían que era una de las mejores presentaciones olímpicas. Pero cuando los jueces puntuaron, se notó que no estaban de acuerdo con todos ya que Salé y Pelletier quedaron debajo de los rusos, llevándose así la medalla de plata. Tanto prensa como audiencia, reprocharon y desaprobaron esta decisión. Los canadienses sabían que había patinado perfectamente y no podían creer lo que estaba pasando. Aún así, acataron la decisión del jurado y recibieron la medalla plateada con la frente alta.
Mientras los medios de todo el mundo publicaban la historia, los reclamos no se hicieron esperar y finalmente, la jueza francesa admitió que había puntuado mejor a los rusos porque estaba presionada desde la federación de su país. La federación de Canadá entonces, presentó apeló a la ISU (International Skating Union), organismo que comenzó una investigación, también solicitada por el Comité Olímpico. Cuatro días más tarde, anunciaban en una conferencia de prensa que la pareja canadiense sería premiada con la medalla de oro, compartiendo el primer puesto de Salt Lake con los rusos. Fue un arduo camino que duró siete difíciles días, pero que terminó con un merecido reconocimiento.
Tal vez Jamie y David lograron tal expresión en el programa Love Story porque fuera del hielo estaban viviendo una hermosa historia de amor. Fueron novios durante cinco años y en diciembre de 2005, se casaron. En septiembre de 2007 tuvieron a su primer hijo, Jesse. En la actualidad se presentan en espectáculos de patinaje artístico y viven felices en familia.
Acá les dejo el programa largo de Salt Lake, para que aprecien la perfección de la rutina y sientan la emoción de todos los que estaban ese día viéndolos en vivo.


joan dice:
Ante todo Amalia, felicitarla por el acierto en la presentación de estas secciones sobre patinaje, con los comentarios precisos y con unos conocimientos que denotan mucha experiencia y amor por este bello deporte.
Que “feos” los hechos de Salt Lake 2002, quanto mal hicieron en los ánimos de los jovenes patinadores, que pudieron ver como no todo se decide en la pista, y a lo peor pusieron en questión el “criterio” de algunos jueces
Peró querria expresar aquí, mi admiracion hacia la pareja Elena Berezhnaya /Anton Sikharulidze por su nivel técnico y artístico, (demostrado en su extenso palmarés), pero tambien su elegancia y magnífica presencia en la pista. Formaban una gran pareja, con una no menos curiosa historia de amor. Sin más reciba un cordial saludo