Nuestra amiga, la elongación

Antes de entrar a la pista nos pasan muchas cosas. Una de las más comunes, si disfrutamos realmente del deporte, es la ansiedad. Y cuando salimos, estamos cansados o apurados para ir a otro lugar. Y por culpa de estos detalles, a veces nos salteamos una parte muy importante para cualquier deportista y/o bailarín: LA ELONGACIÓN.

La elongación no es una tortura china que se le ocurrió a algún antiguo samurai. Por más que duela y nos cueste, al final del camino, gracias a la elongación logramos hacer a nuestro cuerpo más flexible y manejable, ayudamos a evitar lesiones y a relajar músculos tensionados. Y más importante aún, nos conectamos directamente con nuestro cuerpo y lo sentimos en todas sus partes; tomamos conciencia de nuestras limitaciones y una vez hecho esto, podemos empezar a trabajar para vencerlas.

Hay que entender que cualquier actividad física tiene que ser integrada con una buena rutina de elongación. Una vez que incorporemos esto, los resultados en la pista van a ser realmente asombrosos ¿O como creés que Sasha Cohen logró su elevadísima paloma (o spiral, como le dicen en USA)?

Entonces, estás por ir al hielo. No te pongas los patines. Entrá un poco en calor y hacé alguno de los ejercicios que te propongo ¡Ah! Buscate algún almohadoncito o una toalla que puedas doblar para apoyar el cuerpo en una superficie más blanda que el suelo, y así, evitar que te duela.

Mientras charlás con algún compañero, recostate boca abajo y flexioná las piernas, como lo hacen las bailarinas de la foto.

Ya que estás en el piso, abrí las piernas “a la segunda”. Aguantá algunos segundos en cada posición y acompañá con la respiración (suave) para darle tiempo al cuerpo de que se acostumbre. Inclinate sobre una pierna (como el hombre de la foto) y luego sobre la otra.

A continuación, podés inclinarte hacia adelante, estirando de a poco, pero cada vez más. Andá hacia adelante (acordate de la respiración) e intentá llegar cada vez más lejos con tus brazos extendidos.

Pasá una pierna hacia atrás y hacé lo mismo que antes: inclinate sobre la de adelante. Luego, cambiá de pierna.

Imitá a la imagen. Para las pantorrillas, apoyate sobre una rodilla y la otra, estirala delante tuyo.

Si tenés alguna pared para apoyarte, mejor, así le prestás más atención al ejercicio que al equilibrio. Nuevamente, imitá a la imagen. Una vez con cada pierna. Recomendación: para hacer el trabajo gradualmente, podés comenzar tomando la pierna con el mismo brazo, es decir, pierna izquierda con brazo izquierdo. Cuando eso te salga sin dificultades, cambiá el brazo.

Este ejercicio es bueno porque si bien, estirás los músculos, es menos intenso que los anteriores y te permite descansar un poco sin perder el ritmo.

Antes de levantarte, juntá las piernas e intentá tocarte la pinta de los dedos.

Si no tenés un compañero, agarrate de alguna pared o, mucho mejor, de una barra.

Lo mismo que hiciste en el piso, pero parado. Relajá los hombros y la cabeza y dejá que el mismo peso de estos tire hacia abajo.

No te desesperes. Esta es difícil. Como en la anterior, estás mirando para abajo. Abrí tus piernas (como la chica de la foto) y permanecé manteniendo el peso hacia abajo. Flexioná las rodillas y apoya una de las manos en el piso, a la altura de tu pecho. El otro brazo, estiralo hacia arriba pero cuidá de no perder el equilibiro, hacelo con tranquilidad. En esta posición, estirá lentamente las rodillas. Para volver a la posición hacé todos los mismos pasos, pero a la inversa.

Si la anterior te salió, esta es una papa. Recomendación: para no perder el equilibrio, apoyá el codo en la pierna flexionada.


Si tenés alguna barra, aprovechala!

ACLARACIÓN: Antes de realizar cualquier actividad física, realizá una visita al médico para chequear que todo esté en orden. Los ejercicios propuestos son para que los utilicés como guía. Si tenés la posibilidad de que algún profesor de educación física o profesora de danza te haga una rutina de elongación, ¡ACEPTALA!

    PARA RECORDAR:

  • Para lograr una mayor extensión muscular, empezá estirando las zonas mas tensas para terminar con las menos tensas.
  • Dale de 10 a 30 segundos para cada estiramiento.
  • No hagas rebotes para incrementar la flexibilidad. Los músculos se contraen y limitas el estiramiento.
  • En pleno estiramiento no fuerces hasta postura extrema pretendiendo alcanzar mayor flexibilidad. Podés provocar una lesión.